La Semana Negra calienta motores: así será el certamen de este año

Todo está listo para celebrar el mayor festival español de literatura de género: 65.000 metros cuadrados en el viejo astillero de Naval Gijón

El año en que todos hablarán de "Rufa"

Es la matriz de todos los festivales de literatura policiaca o de género que se han inventado a este y al otro lado del Atlántico. La llegada a Gijón, el próximo viernes, del llamado “tren negro” será la señal para activar un mecanismo que viene funcionado con multitudinaria aceptación desde hace treinta y un años. Las polémicas -relevantes o de caleya- apenas han podido rasguñarla. Y tampoco la drástica reducción de su presupuesto o las itinerancias por una ciudad que ha hecho de esta cita un emblema, una manera de entender la cultura popular. Quiere decirse que vuelve la “Semana negra”, esa heteróclita convención de escritores, músicos, periodistas, poetas, voceros de lo suyo, amantes de las alturas de la noria y de los sobresaltos de “El Ratón Veloz” o trasegadores de cañas a los que no les puede faltar el bocata de calamares o la ración de pulpo a feira. Hay “semaneros” de distinto pelaje y condición. Tres décadas largas yendo a las raíces -o sea, a la insistencia en un modelo que se ha hecho clásico- la han convertido en un escenario intergeneracional en el que hasta el más despistado se entretiene y puede aprender algo. Así sea.

La explanada lista para el comienzo de la Semana Negra
Nacho Carretero presentará "Fariña", y estarán Vilas, Lorenzo Silva y Giménez Bartlett

La Semana Negra se viste este año, además, de color violeta. Al artista Enrique Herrero, creador de la mascota del festival (ese Rufo que ha sido detective y cronopio, entre otros muchos nobles oficios) le ha salido una “Rufa” curvilínea y estupenda. Será la reina durante diez días de esos 65.000 metros cuadrados que el certamen ocupará, por séptimo año consecutivo, en la escenografía un poco decadente, todo hay que decirlo, del que fue astillero de Naval Gijón. Un enclave entre dársenas y muros leprosos que podría inspirar cualquier página de crímenes.

“Rufa” viene directamente, claro, del 8-M y del imparable empoderamiento, como se dice ahora, del feminismo locuaz y convincente que rechaza los modos y maneras (también su ideología) del patriarcado. El programa de esta edición está lleno de guiños y actos en esa línea: del feminismo para principiantes, del que hablará Antonia Santolaya, a la confluencia de varias escritoras y periodistas que presentarán libro o intervendrán en varios debates: Cristina Fallarás, Elisa Beni, Berna González Harbour o Marta Robles.

La Carpa del Encuentro, pista principal de la “Semana” que este año luce la reproducción de una obra coherente con el espíritu del festival (el “Caffé Greco”, de Renato Guttuso), acogió ayer la presentación en sociedad de “Rufa” y de un programa que suma hasta 175 actos confirmados, según explicó Ángel de la Calle, director de contenidos. Pasarán por los distintos estrados más de 150 escritores de seis o siete países, entre ellos el reportero Nacho Carretero. Su libro “Fariña”, que describe el narcotráfico gallego en los años ochenta y noventa, se convirtió en una exitosa serie de televisión después de que una juez ordenase el secuestro de la edición. Y también está anunciado el constitucionalista y catedrático Javier Pérez Royo para participar en un debate sobre la Constitución española, que este año se hace cuarentona.

"Rufa", mascota de la presente edición de la Semana Negra

La “Semana” se ha ido acomodando a los recortes presupuestarios. Este año habrá, quizás, menos figuras internacionales de un género (el de la novela negra) que se ha hecho universal. Pero hay una muy aceptable “cosecha” nacional. Lorenzo Silva tiene reciente nueva novela con su famosa pareja de guardias civiles, Bevilacqua y Chamorro. Y también Alcia Giménez Bartlett, que recupera a la inspectora Petra Delicado en “Mi querido asesino en serie”. Ojo a las comparecencias de Manuel Vilas, que ha publicado la que es posiblemente la mejor novela de lo que llevamos de año (“Ordesa”), y Marta Sanz (“Amor fou”). La dirección del festival mira también hacia los que más venden (de Blue Jeans a Cesar Brandon). Y a poetas como Luis García Montero, José Luis Piquero, Xuan Bello o Rocío Acebal. Los conciertos serán un puente a los de la primera edición: de la “Orquesta Mondragón” a Felipe y Botamino, “Fuera de serie” , “Lucas y los Patosos”, “Distrito Postal” o “Los Paramétricos”.

Blues Jeans y Brandon se hacen "semaneros" y vuelve la "Orquesta Mondragón"

“No podemos renovarnos porque somos un clásico”, afirmó el otro director de la “Semana”, José Luis Paraja. “Se nos achaca que no estamos en el mundo virtual, pero nosotros damos cultivo a lo tangible, al libro”, dijo. Para De la Calle, la cita gijonesa también es de este siglo. Este último anunció que el “tren negro” será recibido el próximo viernes, en la estación de Gijón, como prescribe la costumbre: con manifestaciones y, suponemos, la charanga “El Ventolín”.

“Hace treinta años estábamos al otro lado de la bahía, pero la ‘Semana negra’ sigue manteniéndose fiel a su identidad, con principios claros: la cultura es un derecho de la ciudadanía”, hizo resaltar Paraja, para quien la tarea del festival consiste en dar guerra, “pero en el buen sentido de la palabra”. En la presentación de “Rufa” y del programa de este año intervinieron también el director general de Planificación Lingüística del Principado, Fernando Padilla, y la concejala de Cultura de Gijón, Montserrat López. Todo parabienes.

Plano del recinto de la Semana Negra
Labores de montaje ayer en el recinto ferial de la "Semana negra", con la noria al fondo.
Algunas de las figuras que empiezan a adornar el viejo astillero

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