Roca Rey y Diego Ventura, con nombre propio

El rejoneador y el torero peruano fueron los más destacados de un ciclo notable, con mucho público los días de figuras y en el que resultó emotiva la despedida de padilla, que volvió a torear de salón con los niños

La feria taurina de Begoña se cerró con dos nombres propios: el del peruano Andrés Roca Rey y el del rejoneador Diego Ventura, que fueron aclamados en sus actuaciones en El Bibio dentro de un ciclo en el que resultó emotiva la despedida de Juan José Padilla y el valor de Jiménez Fortes. También la entrega del novillero Manuel Diosleguarde y el rejoneador Andy Cartagena. La plaza registró buenas entradas todos los días, con más de tres cuartos de entrada en las tardes del día 11, 13 y 14 de agosto. En el apartado ganadero destacaron las divisas de Montalvo y Garcigrande especialmente y ejemplares sueltos de las ganaderías de Zacarías Moreno y Charro de Llen. El punto negativo lo pusieron los toros de El Freixo, propiedad de El Juli, que dieron al traste con el festejo del día de Begoña.

  • Roca Rey

    Roca Rey

    Un año más Andrés Roca Rey se erige como máximo triunfador de la feria de Begoña. Su tarde fue triunfal de principio a fin y la conexión con los tendidos total. Cortó tres orejas -bien pudieron ser cuatro- por dos faenas cargadas de contenido y temple, tanto al natural como por el pitón derecho. Derrochó también valor y una capacidad fuera de lo normal frente a sus dos antagonistas.

  • Diego Ventura

    Diego Ventura

    El mejor rejoneador de la historia mantuvo su idilio con El Bibio. Lo demostró ante su primero -perdió el triunfo con el rejón de muerte- y también ante el manso y difícil segundo, desplegando una capacidad lidiadora a caballo pocas veces vista junto a lo más selecto de su cuadra: “Nazarí”, “Lío” y “Remate. Luego, la empresa le regaló el sobrero y lo toreó a placer desde salida con la garrocha hasta las banderillas en todo lo alto que le permitieron colocar “Fino”, “Nazarí”, “Dollar” -con el que colocó un par de banderillas antológico a dos manos sin cabezada- y “Remate”. Un espectáculo de lidia al que hay que sumar las piruetas en la misma cara del toro y las cabriolas de sus monturas.

  • Juan José Padilla

    Juan José Padilla

    El público de El Bibio fue sensible a la entrega total del Ciclón de Jerez en su última tarde en Gijón. Padilla, que por la mañana había compartido clases de toreo de salón con los niños -gracias a la iniciativa de la Fundación Víctor Barrio y la empresa Circuitos Taurinos-, dio muestra de voluntad y oficio para abrir la Puerta Grande en su despedida. El diestro se llevó un puñado de arena al corazón en señal de agradecimiento. Momento emotivo.

  • Andy Cartagena

    Andy Cartagena

    Su concepto clásico frente al toro permitió al rejoneador benidormense conectó con los tendidos y desorejó al cuarto del festejo, el único que ofreció opciones reales de la divisa portuguesa de Romão Tenorio. Sus caballos “Picasso” y “Apolo” tuvieron gran parte de culpa por el toreo de costado y los quiebros realizados frente al toro.

  • Manuel Diosleguarde

    Manuel Diosleguarde

    Era su segunda novillada con picadores, pero Manuel Diosleguarde no defraudó y estuvo entregado y dispuesto toda la tarde. Sorteó un buen ejemplar, el sexto novillo, al que toreó con belleza en varios pasajes de su faena. Además se tiró a morir o matar, sin reservas, para asegurarse una Puerta Grande ganada con toda justicia.

  • Saúl Jiménez Fortes

    Saúl Jiménez Fortes

    El toro malagueño fue quien se llevó el gato al agua en el cartel de jóvenes toreros. Paseó un trofeo de cada uno de sus toros tras sendas faenas de entrega y calidad elaboradas a partir de una notable dosis de quietud y firmeza frente a sus oponentes. Esa tarde, en la que no terminó de responder el público, también José Garrido dejó detalles de su calidad y hasta cortó una oreja.

  • Montalvo y "Cinchuelo"

    Montalvo y "Cinchuelo"

    En el apartado ganadero ha habido quórum entre las peñas y aficionados con señalar a la ganadería de Montalvo como la de más opciones de toda esta feria, especialmente al toro “Cinchuelo”, al que Juan José Padilla le cortó las dos orejas. El lote de Roca Rey también posibilitó el triunfo del diestro peruano y solo el lote de Morante de la Puebla impidió el lucimiento. También hay que destacar el juego ofrecido por los toros de Garcigrande y el hecho de que esta feria ni se ha devuelto ningún toro a corrales ni tampoco protestado por la falta de fuerza de ningún ejemplar.

  • El público

    El público

    Una feria más el público respondió a su cita taurina en El Bibio con más de veinte mil personas a lo largo de la feria. Los días de mejor entrada llegaron de la mano de las figuras como Juan José Padilla, Morante de la Puebla y Roca Rey -día 11- y de “El Juli”, Manzanares y Talavante -día 14-. En ambos festejos se superaron holgadamente los cinco mil espectadores. También la corrida de rejones -día 12- respondió el público con tres cuartos de entrada.

  • Figuras sin espada

    Figuras sin espada

    La de Julián López “El Juli”, José María Manzanares y Alejandro Talavante fue una tarde de buen toro y contenido pero en la que la terna falló con la espada, lo que imposibilitó su salida en hombros. Los tres pudieron cortar eso sí una oreja que no hace justicia al toreo mostrado en el ruedo frente a una buena corrida de Garcigrande, que lidió cinco toros de mucha calidad.

  • Peña Miguel Ángel Perera

    Peña Miguel Ángel Perera

    La Peña Taurina Miguel Ángel Perera, que preside Maritina Medio, ha cumplido diez años desde su fundación en Gijón esta temporada, de ahí que su torero les brindase uno de sus toros en la tarde del día 15. Además, gracias a esta peña se mantiene la tradición de celebrar la misa en el ruedo de El Bibio el día de Begoña.

"Pediremos la prórroga para que Gijón tenga toros el año que viene"

Son 17 años al frente de El Bibio y Carlos Zúñiga hijo (Valladolid, 1977) se muestra satisfecho por una feria “notable” y pedirá la prórroga al Ayuntamiento para que Gijón tenga toros el año que viene.

 ¿Cuál es el balance artístico?

-Me hubiera gustado que hubiese sido sobresaliente, pero hemos alcanzado la palabra notable. Veinte orejas es el fiel reflejo de que se han visto momentos muy buenos.

 ¿Qué destacaría?

-Por encima de todo, la rotunda tarde de Roca Rey y la magistral tarde de Diego Ventura. Luego se han visto momentos muy emotivos como la Puerta Grande de Padilla o la del novillero Diosleguarde junto a una tarde muy redonda de Jiménez Fortes. Esos han sido los pilares importantes de la feria. Me gustó también la tarde de figuras del día 14, que no se remató el triunfo por la espada. También las luces y sombras de Morante que, al fin y al cabo, no se ve como algo indiferente.

 ¿Roca Rey es un seguro para la feria?

-Alcanza la palabra de figurón del toreo. Tiene una rotundidad y una seguridad increíble y conecta con el público enseguida. Tiene todo para mandar en esto, como ya lo está haciendo. Lo único que falta es redondear un poco más en taquilla ese boom que está en boca de los aficionados, pero ha cogido el relevo de las figuras y pertenece al buque de cabeza para seguir muchos años aquí.

 Diego Ventura es el otro triunfador indiscutible. ¿Por qué regaló la empresa el sobrero?

-Diego ante todo es persona, es amigo y lo ha demostrado viniendo todos los años a Gijón, además de estar el año pasado en la presentación de carteles. Yo no podía quedarme atrás. Surgió la posibilidad de regalar el sobrero después de que su segundo toro no sirviese para nada y atendimos a su petición. La empresa se lo regaló y el resultado final fue óptimo. Fue una decisión aclamadísima por el público y una Puerta Grande unánime. Él es uno de los pilares fundamentales por los que la feria ha llegado al punto en el que estamos. Mi agradecimiento tanto a él como a El Juli que nos apoya todos los años.

 ¿Balance ganadero?

-Notable. Las corridas de Montalvo y Garcigrande fueron bastante destacas, al menos con cuatro ejemplares con muchas opciones que los toreros han cuajado. Hubo dos ganaderías medias como Zacarías Moreno, con dos ejemplares buenos, y la de Charro de Llen, con otro par de toros buenos. Y dos ganaderías que no han llegado al nivel que esperábamos como la de rejones y la corrida de “El Juli”.

 ¿Confiaba mucho en El Freixo?

-Había cuatro toros hermanos de padre de “Orgullito”, el toro que indultó “El Juli” en Sevilla este año, de Garcigrande. Julian escogió la corrida hace dos años con la mayor ilusión del mundo para debutar en Gijón y la suerte no nos acompañó.

 ¿Es difícil ser ganadero?

-Eso mismo decía “El Juli” el miércoles por la noche, cuando hablaba con él. Ser figura del toreo es casi un milagro, pero ser ganadero es casi imposible. Julián estaba apenado porque lo mismo que se exige a sí mismo se lo exige a sus toros. No obstante, hemos salvado mucho lastre de las caídas, ninguno se ha protestado por falta de fuerza.

 ¿Se podría subir el nivel de presentación del toro?

-Cuesta mucho, lo primero por las figuras y también por la economía, porque Gijón es una de las plazas más baratas de España. Han salido corridas mejor presentadas como Charro de Llen, pero las figuras también mandan y no puedo negar que es el tipo de toros que ellos demandan.

 ¿Ha funcionado la taquilla?

-Ha habido tres entradas buenas, los días 11, 14 y la corrida de rejones, que se ha consolidado. Gracias el obsequio que hacemos al abonado la novillada tuvo magnifico aspecto. Me preocupa dar con el quid del día de Begoña. No sé si es por la noche de los Fuegos y toda la semana de toros que igual al público se le hace cuesta arriba acudir el día 15. Habrá que darle vueltas para el futuro porque no sé cuál es el motivo. Es el lastre que me queda de la feria.

Me quedo con la rotundidad de Roca Rey y la magistral tarde de Diego Ventura
Carlos Zúñiga
Empresario de El Bibio

 ¿Va a pedir la prórroga?

-Sí. Hemos cumplido estrictamente el pliego al máximo nivel y pasar de la barrera de los veintitantos mil espectadores es un éxito para todos. Queremos seguir para que el año que viene haya toros en Gijón.

 El año que viene hay elecciones. ¿Qué le pediría a la afición para contrarrestar los ataques antitaurinos?

-Memoria y fidelidad. Los toros en Gijón son un baluarte económico y tradicional inmenso. Es una plaza con mucha torería y solera. Todo se puede mantener gracias a un pago escrupuloso de un canon que hace que a ningún gijonés le cueste dinero mantener El Bibio y eso es solo posible gracias a la feria.

 Su padre dice que quiere que haya concurso y optar a gestionar la plaza. ¿Qué le parece?

-No merece la pena hablar.

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