Faros que iluminan el turismo

Centenares de visitantes acuden cada año a las singulares edificaciones costeras asturianas, que aspiran a una nueva vida como hoteles: dos de ellas ya tienen proyecto

Sueños en el mar

Los faros asturianos son mucho más que una luz en el camino: semáforos como el de Peñas (Gozón), Vidio (Cudillero) o Tazones (Villaviciosa) llevan tiempo funcionando como reclamos turísticos. Ya sea por su valor arquitectónico, histórico o técnico, atraen cada año a cientos de curiosos deseosos de conocer de primera mano su funcionamiento y disfrutar de las vistas que, al caer la noche, solo se iluminan con sus potentes haces de luz. El verano es una época propicia para visitar estas construcciones de piedra y cristal que encienden la nostalgia y hechizan a los amantes de las viejas atalayas.

Su automatización, eso sí, está propiciando la extinción de la profesión de farero y que sus viviendas vacías se aprovechen para distintos usos turísticos. Tanto que ya es posible soñar al runrún del mar. Ribadeo, en Galicia, fue el primer municipio del país en reconvertir la torre de Isla Pancha en hotel de lujo. Los turistas que visiten Asturias también podrán dormir mecidos por el Cantábrico. El faro de Cudillero, inaugurado en agosto de 1858, se convertirá también en alojamiento turístico de la mano de una firma alemana: Floatel. El faro Vidio, también en el concejo pixueto, podría albergar a su vez un proyecto hostelero actualmente en fase tramitación.

Asturias suma un total de 16 faros, nueve de los cuales poseen un importante valor patrimonial, de acuerdo a un estudio firmado en 2017 por un equipo de investigadores de la Universidad del País Vasco (EHU/UPV) que trabajó a cuenta del Ministerio de Cultura. Estas construcciones son las de San Emeterio (Ribadedeva), Ribadesella, Tazones (Villaviciosa), Cabo Torres (Gijón), Candás, Cabo Peñas (Gozón), Avilés, Luarca y Tapia. Todos estos semáforos podrían ser más que faros, concretamente infraestructuras hoteleras . El de la villa pixueta, pese a no aparecer en dicho listado, lidera en Asturias el proyecto estatal “Faros de España” con el visto bueno del consejo de Ministros. Cudillero ilumina así el nuevo camino de los faros españoles.

El expresidente de la Autoridad Portuaria de Avilés, Raimundo Abando, fue la persona que pensó en darle una nueva utilidad a los faros de la región ya en 2011. “Hicimos un concurso para montar un restaurante y un museo sobre el Cañón de Avilés en la torre de San Juan. Aunque nuestro planteamiento iba más allá, transformar en hoteles todas las atalayas desde el Cabo Peñas hasta Tapia. Pero no llegó a buen puerto”, contaba Abando, que meses atrás consideró “buenísimo” que ahora la región retome la idea. Por cuatro razones: “La primera porque hoy en día los faros están en absoluto desuso. La segunda porque están ubicados en enclaves maravillosos. La tercera porque los faros son de todos y es una forma de disfrutarlo. Y por último porque su explotación daría beneficios económicos”.

A falta de faros-hotel en Asturias por el momento, los semáforos asturianos forman parte de rutas específicas que los incluyen en sus itinerarios, tal vez porque los faros son guías, también de tierra. Un ejemplo para practicar este verano: la caminata para hacer en familia que bordea la costa del cabo Busto, en Valdés, donde se encuentra el faro del mismo nombre. Otros: la senda costera de escasa dificultad que bordea los acantilados de Gozón entre dos faros, el de San Juan de Nieva y el del Cabo Peñas o la ruta del faro de Lastres (Colunga). Desde estos caminos, y sobre todo desde los faros, se pueden observar los mordiscos del mar, playas y acantilados de vértigo. Por las noches, además, los turistas pueden contemplar lo que parecen velas en la mar, luces que atraen la pesca en la oscuridad.

La mayoría de los faros asturianos fueron erigidos en la segunda mitad del siglo XIX, a excepción del de Gijón y Candás, que comenzaron a brillar ya en el siglo XX. Fueron construidos con una funcionalidad eminentemente práctica y ahora se están reinventando para deleite de los turistas, que pueden disfrutar de una porción de civilización entre agua y tierra, sol y sal. Museos, salas de exposición o cafeterías dan nueva vida a las viejas atalayas. Es el caso del faro Peñas, en Gozón, donde existe un centro de interpretación que repasa la flora y fauna del punto más septentrional de Asturias bañado día sí y día también por turistas.

 

En contados casos, algunos faros cerrados (todos conservan su uso como semáforos del Cantábrico y así seguirá siendo aunque tengan un segundo uso) pueden visitarse previa solicitud. Un buen plan para el verano, más ahora que la Agencia Estatal de Meteorología prevé un comienzo de julio lluvioso. Para los que deseen programar unas vacaciones de faros, Asturias cuenta con nueve tesoros, según el Ministerio de Cultura. Estos son.

El faro de San Emeterio es probablemente el más aislado de Asturias y visitarlo supone una experiencia para los sentidos. Se encuentra en un terreno de 21.000 metros cuadrados de monte bajo, encinas y madroños. El de Ribadesella es oro coloso salvaguarda de la costa oriental de Asturias, y el de Tazones marida con un yacimiento del jurásico.

San Emeterio (Ribadedeva), Ribadesella, Tazones (Villaviciosa), Cabo Torres (Gijón), Candás, Cabo Peñas (Gozón), Avilés, Luarca y Tapia. podrían ser más que faros, concretamente hoteles

El Cabo Torres, en Gijón, está dividido en dos espacios: uno museográfico que se sitúa en la planta baja, donde se ha instalado una exposición permanente sobre la evolución de la bahía de Gijón desde época prerromana hasta nuestros días; y otro espacio administrativo ubicado en la planta superior, que alberga la sede de la Biblioteca Arqueológica Manuel Fernández-Miranda y oficinas de los Museos Arqueológicos de Gijón. En el exterior se ha construido un mirador sobre el mar con documentación gráfica sobre las aves marinas del entorno. El vecino semáforo de Candás, como el de Peñas, dependen como los anteriores a la Autoridad Portuaria de Gijón. Los semáforos de Llanes y Lastres completan el itinerario oriental.

Dependientes del Puerto de Avilés destacan los faros de Avilés, Luarca y Tapia, además de los de San Esteban de Pravia, Cudillero, cabo Vidio, cabo Busto y cabo de San Agustín. El de Avilés –aunque oficialmente está en terreno gozoniego– se puede alquilar para la celebración de eventos, el de Luarca está integrado en la villa blanca y el de Tapia de Casariego está construido sobre una isla, llamada Isla de Tapia, unida a tierra por un espigón de cien metros de longitud. En este faro, el más occidental del Principado, concluye una ruta por haces de luz que regala, también, los mejores atardeceres asturianos.

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