El fin de la farsa del “rey del cachopo”

César Román Viruete, que ya está en prisión por la muerte de su novia, se inventó desde que era hijo de emigrantes hasta que era discípulo de Arzak

Todo era mentira. César Román Viruete tenía una vida que se sostenía engranando una mentira con otra. Desde que era hijo de emigrantes venezolanos hasta que era discípulo del prestigioso cocinero Juan Mari Arzak. La historia de éxito del “rey del cachopo” se truncó al teñirse de sangre con el asesinato de su novia, Heidi Paz, una hondureña de 25 años cuyo cuerpo apareció descuartizado y metido en una maleta escondida en una nave propiedad de Román. La joven llevaba desaparecida desde julio, como él, al que perseguía un reguero de deudas.

La Policía sospechaba que el “rey del cachopo”, que presumía de conocer los secretos de la cocina asturiana, había matado a su novia y se había fugado a Brasil. Otras teorías apuntaban a que habría huido escapando de las deudas, y algunos incluso sospechaban que hubiera muerto.

César Román y Heidi Paz.

Román tiene antecedentes por violencia de género, falsedad documental, estafa y quebrantamiento de condena. Al parecer, intentó dedicarse a la política y pasó hasta por cuatro partidos, pero de todos acabó expulsado. Y entonces tuvo una idea, la definitiva: abrir sidrerías en Madrid y volcarse en vender su imagen. Así nació “el rey del cachopo”, arrogándose que había recibido el premio al mejor cachopo cuando en realidad tal galardón no existía, ni él es asturiano ni tiene idea de qué hacer en los fogones.

Fue en 2014 cuando se puso al frente del restaurante A Cañada, en el barrio de Embajadores, junto con la que entonces era su compañera, Nati. Ofrecían fabada y platos asturianos, pero sin éxito. Hasta que se presentaron en la feria de la tapa Tapapiés con una de cachopo. Por fin llegó el “boom”. En diez días vendieron hasta 12.000 tapas de cachopo, y la facturación diaria se disparó, llegando a los 6.000 euros.

César Róman Viruete, durante su detención.

Dos años después se divorciaron y Román inició la compra compulsiva de locales en los que, según él, se servía “alta cocina del Norte”. En las inauguraciones de sus restaurantes llegaba a reunir a un centenar de periodistas. Pero las deudas ya empezaban a acumularse.

Román y su novia desaparecieron el pasado mes de julio, y en agosto se encontró el cuerpo desmembrado y quemado de una mujer en uno de los locales del “rey del cachopo”. Las pruebas de ADN confirmaron que era Heidi Paz.

A esas alturas, Román ya había iniciado una nueva vida de mentira. Estaba en Zaragoza, y trabajaba en la cocina del restaurante Gerardo con una nueva identidad: Rafael Rujano Contreras, alias “Txiki”. Su aspecto también era diferente, con abundante barba, pelo rapado y más delgado. Las broncas con el dueño eran continuas, porque su dominio de la cocina era nulo. Y así pasaron los días, hasta que la dueña del local le reconoció al ver su fotografía en la televisión y avisó a la Policía, que le detuvo el viernes. “Sí, soy yo al que buscáis”, dijo al ver a los agentes entrar en la cocina. Después, en su declaración, negaría toda relación con el crimen de su novia. Ahora duerme en la cárcel de Zuera a la espera de ser trasladado a Madrid.

CRONOLOGÍA

  • El éxito

    César Román se pone al frente del primer negocio en Madrid en 2014, sin éxito alguno. Hasta que se presenta a un concurso de tapas con una de cachopo y triunfa. Se le conocerá como el “rey del cachopo” tras arrogarse el primer premio de un campeonato inexistente.

  • El crimen

    El éxito llevó a César Román Viruete a entrar en una espiral de adquisición de locales para ampliar su negocio de “alta cocina del norte”. Pero ya entonces las deudas le perseguían. En julio,él y su novia, Heidi Paz, desaparecen. En agosto aparece el cadáver de ella.

  • La caída

    El “rey del cachopo” se esfumó, vaciando sus cuentas bancarias y dejando un reguero de deudas. El pasado viernes fue detenido en Zaragoza, descubierto por la dueña del restaurante en el que le habían contratado asegurando que era discípulo de Arzak. Se declara inocente.