Sociedad Premios "Princesa de Asturias" 2018
Martin Scorsese, premio premio “Princesa de Asturias” de las Artes

Con ustedes, el Mago de Oz

El cineasta Martin Scorsese es el protagonista del segundo retrato que el fotógrafo gijonés Muel de Dios presenta dentro de la serie dedicada a los premiados de este año. La imagen se tomó ayer en Oviedo.

Martin Scorsese Muel de Dios

Pues que veníamos por el camino de baldosas amarillas, en plan flipando; mira, que vamos a los Premios a Oviedo a ver al Mago de Oz, a que nos infunda coraje, nos llene el cerebro y el corazón con sus películas, que son farloperas y suenan a los Stones. Pero, al final del camino, chasco gordo. Acabamos mudos a la puerta del Reconquista. En vez del tonante mago que maneja la maquinona del cine –y justo como en la peli de Judy Garland– salió un señorín a saludar junto a Teresa Sanjurjo. Un señorín como los señorinos de aquí, de esos que parecen a punto de zapicar, de los que aún tienen cartilla de la Caja y no saben que el tiempo se llevó la cartilla, la Caja y todo el sistema financiero. Apareció el señorín y los fotógrafos, formados en muralla frente a su presa, quedaron unos segundos en suspenso. Las cámaras enfocaban pero los cerebros no atinaban con el señorín, que era Scorsese pero no lo parecía en absoluto. Sanjurjo, que había entrado con un lindo abrigo fucsia, reapareció acompañándolo de negro riguroso, para no robar el plano. Ni aún así. Tanto tardó la imagen de Scorsese en llegar a los objetivos que Sanjurjo pareció a punto de hacer lo del náufrago al transatlántico: Eooo, que estamos aquíííí. ¿Quién grita?

 

Martin Scorsese

¿Seguro que Martin viene a los Premios? Respuesta: pasan rodando esas bolas vegetales de las pelis del Oeste que se llaman rodamundos y simbolizan la soledad, la desolación, la eternidad haciéndose la sueca. Terminó la eternidad y vimos al fin que el señorín, aunque no lo pareciera, sí era el salvaje Mago de Oz del cine, el que llenó corazones y cabezas. Así que los fotógrafos lo frieron un ratín. Luego giró y se fue, muy domésticamente. ¿Por qué no lo conocimos?

No llevaba gafotas.

Lo que son las gafotas.

Esta noche, en la Fábrica Scorsese, todos los gafapastas haremos una gran hoguera con las nuestras. Fin de una era, muchachos. Pronto, las barbas.

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