Laureano Oubiña: “Fui el chivo de los chivos, un chivo con cuernos; se sacaron las cosas de quicio”

"Yo no me considero malo, lo único malo que tengo es que digo las cosas a la cara"

El ex narcotraficante gallego Laureano Oubiña, en Oviedo Luisma Murias

Dice el abogado Francisco Miranda, del despacho ovetense Vox Legis, que Laureano Oubiña, su amigo y cliente, “es un vivo ejemplo de transformación y superación”. “No soy una persona mala, ni un inmoral”, apostilla el cambadés, que durante décadas fue el narcotraficante con mayúsculas, “el chivo de los chivos, un chivo con cuernos”, como él mismo dice. Tras quedar en libertad el año pasado, parece embarcado en una cruzada para lavar su imagen. Pero asegura que no le dejan en paz. Niega que fuese un narco, solo un contrabandista de tabaco y hachís, un mero “transportista”. De lo que amasó en su día, dice, no le queda nada. Ahora anda promocionando su libro, “Oubiña, toda la verdad”, y promete un segundo volumen, éste ya “sin anestesia”.

Laureano Oubiña en un momento de la entrevista

• ¿Conoce Asturias?

Claro que la conozco.

• ¿De cuando aquello?

La recorrí mucho, por mar y por tierra, aunque la conozco mejor por mar.

• ¿Le costó hacer el libro?

Si tengo otros 500 y pico folios más… Este libro que he sacado lleva un poco de anestesia, pero el próximo no la va a llevar, ni local ni general. En este hay política, hablo del PP, del PSOE, pero en el otro se hablará más, va a dar trabajo a los abogados, y si hay que entrar en la cárcel, se entra de nuevo.

Laureano Oubiña
Lo único que me gustaría es que legalizaran las drogas, para terminar con el narcotráfico. Si no, no se va a acabar jamás.
Laureano Oubiña

• De la droga, ha vivido y vive mucha gente.

El narcotraficante nunca ha entrado en la cárcel, ni va a entrar. Son grandes señores, que tienen hoteles y grandes industrias, en España, fuera de España. Las compañías de mis barcos, comprados con mi dinero, matriculados en Panamá, eran compañías de estantería. Fernández Tapias, el señor Silveira o Felipe González, matriculan en Panamá y en compañías de conveniencia, pero esas sí son buenas. Y yo a prisión.

• ¿Es un chivo expiatorio?

Fui el chivo de los chivos, un chivo con cuernos, cagüen diez. ¿Usted vio a alguien pagar 22 años, seis meses y 15 días por transportar hachís y blanqueo de capitales? ¿Y qué blanqueo? ¿Qué podía blanquear yo desde la cárcel? Y no una, sino dos causas de blanqueo, por los mismos bienes. ¿Es normal esto?

• Cuando estuvo en la cárcel de Asturias se quejó de que le invadían la intimidad.

Totalmente, y no a mí. A un señor que ya no está aquí y a su mujer, que la pobriña debe estar más pa’llá que pa’cá, se les quería grabar un vis a vis. A mí se me grabó también, pero a mí eso me gusta, yo soy medio exhibicionista. Lo que no me gustan son los atropellos. Aquí estuve de noviembre de 2010 a marzo de 2011, y menos mal que estuve poco tiempo y que no me dieron un permiso, porque a Galicia no lo iba a pasar, me quedaba aquí, y entonces hubiese tenido otra condena. Me trataron mal, mal, mal. Sin motivo, que es lo que me quema la sangre. Los carceleros de este país la tomaron conmigo, sin yo hacerles nada, simplemente que yo contesto, yo no callo. Y voy a seguir sin callar, hasta que la palme.

Laureano Oubiña
Los carceleros de este país la tomaron conmigo, sin yo hacerles nada, simplemente que yo contesto, yo no callo. Y voy a seguir sin callar, hasta que la palme.
Laureano Oubiña

¿Cómo se sobrevive tanto tiempo en la cárcel?

En prisión, si te tienen por una persona más, no estás mal. ¿Qué tengo que hacer? ¿Limpiar los baños a la mañana, al mediodía y a la noche? Lo hago, no se me caen los anillos, porque nunca los tuve. Pero lo que han hecho conmigo es cambiarme cada tres meses, de cárcel en cárcel. Eso es lo que te descontrola. Si lo hacen porque no se fían de los funcionarios, que los cambien o los echen. Pero la pagan con el más débil, el puto preso, como ellos dicen.

• Y ahora, ¿cómo le va?

Voy normal, bien, firmando y vendiendo libros y haciendo entrevistas.

• ¿Le queda algo de lo que ganó antaño?

Me queda la cabeza y algo más, nada más.

• Sito Miñanco, Charlín…, vuelven a las andadas.

Yo no hablo de nadie, solo hablo de mí. José Ramón Prado Bugallo siempre ha sido amigo mío, lo es y lo seguirá siendo. Lo que hace él o deja de hacer no me interesa. Ni soy juez ni policía. Si yo pudiera hacer algo para que pase una hora menos en la cárcel, le ayudaré. El amigo está por encima de lo que haya podido cometer.

• ¿Tiene usted tentaciones?

No, ninguna. A mí me llegó. De temas ilegales no quiero saber nada. Lo único que me gustaría es que legalizaran las drogas, para terminar con el narcotráfico. Si no, no se va a acabar jamás.

• ¿A quien le interesa que siga siendo ilegal?

A los mandatarios, todos. Ahí se mueve mucha pasta, con la represión del narcotráfico. Barcos, aviones, helicópteros, lanchas, coches… Esa herramienta hay que hacerla nueva y siempre hay comisiones.

Laureano Oubiña, con el Campo de San Francisco al fondo

¿Tiene fotos con políticos?

No.

• Lo digo por la de Feijóo y Marcial Dorado.

Yo creo que las cosas no se deben sacar de contexto. Esa foto no me llama nada la atención. Que yo sepa, Feijóo aún no estaba en política, era un alto cargo de Correos. Y el señor Marcial, estaría en temas de contrabando, cuando no era delito. Que yo sepa, Marcial nunca estuvo en narcotráfico. A él se le condenó por vender un barco y por una llamada de teléfono. Pero interesaba condenarle para que la Santa Inquisición se quedase con todo.

Laureano Oubiña
Yo vendí muchas cajas de tabaco en Asturias. Tenía buenos clientes y les traía camiones cargados de tabaco
Laureano Oubiña

• A usted le llevaron al cuartel el otro día por un asunto de Asturias. ¿En qué quedó?

Que quede en lo que quiera. Esa persona que cogieron aquí había estado conmigo, vino a traerme un taco de papeles del sumario de su tío, que yo lo conocí en la cárcel. Y no hay nada más. Luego él me dice que va a Madrid para comunicar con su tío al día siguiente, y resulta que se vino para aquí y lo cogieron aquí.

• Pero, bueno, le buscaron las cosquillas.

Intentan buscármelas, y siguen, y siguen. Tras pasar tantos años en prisión, ¿con quién me encuentro aquí fuera? ¿Por qué voy a dejar de hablar con alguien al que conocí allí dentro?

• ¿Tuvo Asturias papel en el tráfico de hachís u otras drogas?

-No lo sé. Yo vendí muchas cajas de tabaco en Asturias. Tenía buenos clientes y les traía camiones cargados de tabaco. En el 71 o 72 intenté meterme en algunos muelles, pero no lo hice, porque estaba otra gente trabajando.

• Dice que no entró en la cocaína o la heroína. ¿Por?

Ya me costó trabajo meterme en el hachís. Mi mentalidad era chapada a la antigua. Me metí en el hachís de rebote. Pude haberme metido en lo otro, pero nunca quise. Quizá nunca debí meterme en el hachís.

Oubiña posando con una camiseta promocional de su libro

• ¿Se ha fumado algún porro alguna vez?

Entero, no. Le he metido con algún amigo dos o tres veces. A mí no me hizo nada.

• ¿Y de lo otro?

De lo otro, ¿de qué? No, no, no… Albariño, sí, y todos los vinos, los que quiera. Licores y aguardientes, soy más flojo.

• A usted le molestó mucho la primera escena de “Fariña”.

Sí, esa y muchas otras. A mí me vinculan con el tráfico de cocaína. Caen cajas de tabaco, está la difunta de mi mujer y sale cocaína. ¿Cómo no me va a molestar? ¿A mí me pidieron permiso para usar mi nombre y mi apellido?

Laureano Oubiña
Nunca tuve la necesidad de ejercer la violencia, hasta un cierto momento en que un exsocio le echo de la empresa y empieza a chivarse de los barcos míos.
Laureano Oubiña

• Pero esa primera, le resultó ofensiva.

Ofensiva, porque es mentira. Yo nunca viví en el Pazo, estaba sin amueblar. Allí, solo había unas oficinas.

• ¿Le resulta injusto que le quitasen en Pazo?

Si el Pazo fue comprado y pagado en junio de 1987, y la primera investigación por hachís la tuve fue en julio de 1997, ¿qué tiene que ver el Pazo con el hachís? En el año 88, el coronel Ayuso, con la DEA y de los ingleses, hicieron una investigación a saco. Y él dijo que no se me podía incriminar.

• ¿Ha retomado la relación con sus hijos?

Cuando pasas tantos años encarcelado y la economía te viene a menos, te vienen a menos las amistades, incluida la familia. ¿Qué trato puede haber estando tanto tiempo preso? Tienes que convivir con ellos para que haya un arraigo.

En el despacho de sus abogados, en Oviedo

• ¿Es lo que más le duele de todo este asunto?

Me duele todo. Se sacaron las cosas de quicio desde el principio. Lo mío fue un tema político, mediático y judicial.

• ¿Hay que ser fuerte para soportar eso?

No se lo deseo ni a mi peor enemigo. Mi imagen no la limpia ni toda la sosa fabricada en el mundo. Ni quiero limpiarla. ¿Qué gano? Para todos soy un narcotraficante. Cuando es mentira.

• En ese mundo en que vivía, ¿había mucha violencia?

Nunca tuve la necesidad de ejercer la violencia, hasta un cierto momento en que un exsocio le echo de la empresa y empieza a chivarse de los barcos míos. Y fue el tema del disparo del Parador de Cambados, que afortunadamente no pasó nada, ni para él ni para mí, porque si llega a pasar algo, yo no estaría aquí hablando con usted. Sería incapaz de vivir con una cosa así encima de mí.

• ¿Es una persona moral?

Sí, y mucho. Tengo un genio endemoniado, arranco como la gasolina, pero no soy una persona rencorosa. También sé pedir perdón.

¿Y se considera malo?

Yo no me considero malo. Lo único malo que tengo es que, en esta sociedad hipócrita, digo las cosas a la cara.

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