Oviedo Según San Mateo
Toño Blanco, fundador del “Pinón Folixa”

“De existir la Sexta en los años setenta, el MC habría sido el Podemos de la época”

“A Mieres le debo la conciencia de la problemática social de jubilados, silicóticos y cómo se celebraban el Primero de Mayo y los entierros de antifranquistas”

IRMA COLLÍN

Antonio Blanco, “Toño, el rojo”, es uno de los fundadores de “Pinón Folixa”, pionero de San Mateo desde 1983, cuando se inició este modelo de fiestas. Entonces el chiringuito era del Movimiento Comunista de Asturias (MCA) y dejó de serlo hace 12 años. Este San Mateo la vieja guardia ha dado un paso atrás, “ponen su fuerza de trabajo y su empeño ‘Radio Kuka’ y la ONG ‘Acción en red’” y Toño sólo se ocupa de la sidra “la mejor de Nava y Asturias, del lagar Orizón”. Vive en la calle Magdalena con una perra mimosa llamada Dora en honor de la artista surrealista Dora Maar.

• ¿Qué tal está usted?

-Hace tiempo tuve una serie de achaques importantes, pero ahora me encuentro bien de salud.

• ¿Ye de Mieres?

-Nací en Oviedo en 1952, en el hospital militar, y fui bautizado de urgencia en San Juan el Real. Luego mis padres volvieron a Mieres. A los 11 años pedí a mis padres venir interno a Oviedo porque en la Academia Lastra, donde estudiaba, eran unos canallas.

• ¿Qué le hicieron?

-El clasismo era tremendo. Si eras hijo de conocidos, circulabas como Dios. Si te cogían manía llevabas palos y castigos. Entre atravesáu y el ambiente era de un autoritarismo feroz. Había un profesor que, si tenías un error en matemáticas, te decía “cretino, imbécil, te piso la cabeza, te escupo la cara”. Un cuidador que vestía traje gris con esvástica en la solapa, botas altas y que hacía el paso de oca, le pegó a un rapaz con una vara de mando y me sublevé: le dije “si me tocas, te vas a acordar”. No me tocó

• ¿A lo largo de la vida siguió siendo atravesáu?

-Sí.

• ¿Dónde estuvo interno en Oviedo?

-En el colegio menor del Cristo. Inauguramos el instituto de Ventanielles, donde tuve buenos amigos, entre ellos el actor Nacho Martínez.

• ¿Qué le debe a Mieres?

-Mucho. Tomar conciencia de la problemática social de jubilados, silicóticos y cómo se celebraban el Primero de Mayo y los entierros de antifranquistas, desde la casa mortuoria por todo Mieres hasta el cementerio civil. Eran manifestaciones y alguna vez cargó la policía. A los 10 años tuve un maestro particular de matemáticas, casi ciego y con mala salud, de 35 años y cuando falleció quise ir al entierro. Mis padres me lo desaconsejaron.

• El ambiente en su casa era el contrario. ¿Cuándo aprendió a ver las cosas de otra manera?

-A los 16 años coincidí con amigos vinculados a organizaciones sindicales y políticas de origen cristiano y tomé conciencia a través de un grupo de teatro que se llamaba “Barraca 2”, en 1974, y recitábamos poesía en asociaciones.

• ¿La primera vez que militó?

-En 1973, cuando se fundó en Asturias el Movimiento Comunista de Asturias que se disolvió hace mucho.

Chiringuito "Pinon Folixa" en unas fiestas de San Mateo.

• ¿Dónde está ahora?

-Después de muchos años de peleas, que perdimos todas, participo en asociaciones culturales como La Escandalera, desde la que vamos a proponer que se le dé el nombre de una calle importante a Don Gabino Díaz Merchán, porque nos parece una persona asequible, una persona democrática, una persona… lo que no es el actual arzobispo.

• ¿Sigue siendo tan rojo como era?

-Sí. No me arrepiento de los esfuerzos y los daños por militar. Soy uno -que Dios me perdone si no digo la verdad- de los que más detenciones sufrió. Treinta o así. Antes de que muriera el caimán, unas cuantas. Me pegaron y me humillaron a mí y a mi familia.

• ¿Por qué a su familia?

-Para joderme. “Tu padre es un cornudo y un hijo de puta y tu madre”… Mi padre era jefe de la policía local de Mieres y lo conocían. En un interrogatorio, un maldito me dijo: “mira, tú vas a ser un pringado toda la vida, te vamos a aperrillar como podamos, no te salva nadie. Yo soy un fascista, pero me voy a hacer demócrata y tú vas a seguir siendo un pringado”.

• ¿Se cumplió? Usted es de la izquierda que no pilló cacho…

-Es verdad, pero él tampoco. Cuando lo veo por la calle me paro, lo miro de arriba abajo, se pone nervioso y cruza de acera. Otro tanto con Agustín de Luis… mala gente.

“Le quedaba mes y pico de vida, pero creí que el “Caimán” no moría. Cambié de piso ocho veces, aunque creo que por fantasmada de Antonio Masip”
Toño Blanco

• ¿Recuerda la última vez que lo detuvieron?

-La última que estuve a punto de llevar una hostia fue en Oviedo en septiembre de 1982 cuando Miguel Ríos suspendió el concierto de la plaza de toros porque estaba mojado el escenario. Cargaron contra la gente. La última vez que me detuvieron fue en Mieres e inauguramos los calabozos de la policía nacional y de la era democracia. Nos detuvieron a 16 por colocar banderines republicanos por todo Mieres el 14 de abril. Caí junto al hijo de Gustavo Losa [éste último, luego fue alcalde de Mieres]. Entre los detenidos estaba Miguel Muñoz, que era concejal de Mieres. El alcalde, Vital Buylla, muy buena persona, bajó con el comisario, un pájaro de mucho cuidado, y dijo: “Miguel, tienes que salir conmigo a tomar un café”. Lo sacó y volvió al rato.

• Usted hizo Derecho.

-No tengo máster.

• ¿Cuántos años le llevó?

-No lo sé. Lo estudiaba bien pero el 12 de octubre de 1975 tuve que marchar porque estaba tomando algo en “El Gatopardo” y me dijo un amigo: “te andan buscando para detenerte. Cayó gente de la universidad y de Avilés y les dieron tal camada que alguno cantó tu nombre”. Fui para casa y dije: “mama, tengo que machar porque no quiero que os disgustéis y si me detienen me van a dar hosties y llevar a Carabanchel”. Mi madre, una cristiana que defendía a sus hijos por encima de todo, me dijo que marchara. Mi padre dijo: “un hijo de Blanco no escapa”. “Mira, papa, déjate de decir tonteríes”. Mi cuñado, Pardo, me vino a recoger y fuimos a coger el expreso a la estación de Pola de Lena, por si me estaban esperando en la de Mieres. En la cantina había una pareja de la guardia civil. Me senté y Pardo conocía a uno y estuvo charlando con él hablando con él. Así llegué a Madrid. Aunque le quedaba mes y pico de vida creí que el “Caimán” no moría. Cambié de piso ocho veces, aunque creo que por fantasmada de Antonio Masip, mi contacto con Asturias y mi casa. Nos citábamos en Madrid y nos informábamos. Siete meses después, cuando volví a la Universidad todo fue distinto y perdí dos años o así .

• ¿Por qué hizo Derecho?

-Me animaron amigos que lo habían estudiado. Fue una carrera dura: tenía que aprender tochos de memoria y no veías ni un juicio. Al acabar, fundamos un despacho en Oviedo y fue mi desdicha.

• ¿Por qué?

-Había gente que creía que trabajaba para un sindicato o un partido y no era así. Amigos que podía darme trabajo no lo hacían porque estaba muy marcado. Ejercí 30 años y estoy jubilado desde hace tres.

• ¿Fueron la izquierda del centro de Oviedo?

-El PC nos acusaba de “gauche divine” pero en el Pinón participaba gente de Mieres, Avilés, Gijón…

• Pero era el más pijo. Ponían ostras a la hora del aperitivo.

– Eso es de gente oportuna que se come la cabeza para hacer algo atractivo. Carmen, una buena mujer, fue pionera en el cultivo de ostras del Eo. Tuvo mucho éxito, pero no llevábamos un duro de la venta. A mediodía la sesión vermú era atractiva. Iban banqueros, médicos y gente variopinta, sabiendo a lo que estaba vinculado.

“Vamos a proponer que se dé el nombre de una calle importante a Díaz Merchán, porque nos parece una persona asequible, una persona democrática, una persona... lo que no es el actual arzobispo”
Toño Blanco

• ¿Podemos le da alegría al viejo rojo?

-Si en los 70 hubiera existido la Sexta habríamos sido el Podemos de aquella época. Sigo con atención los pasos del Somos y de Podemos, pero no estoy. Nunca vote al PSOE.

• Así le fue.

-Si, je, je, pero no me salió de los cojones. En las últimas municipales no voté al PSOE, pero voté a Wenceslao López.

• Le entiendo, pero votó al PSOE.

-Wenceslao me parece honrado, intenta acertar en el desarrollo de la ciudad y es asequible. Fui al ayuntamiento, me preguntaron dónde iba y contesté “a ver al alcalde”, “¿de parte de quién?” y respondí, “de Toño”. Wenceslao asomó y me recibió. Le propuse que pusiera en todos los barrios aparatos de gimnasia para mayores y me dijo que estaban en ello.

• Somos no ha parado de dar caña a Wenceslao.

-Acertaron apoyándolo para alcalde, pero muchas de esas acciones me parecen falta de sensibilidad y afán de protagonismo.

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