El pozo Sotón cambia de tajo y se abre al turismo

La mina de El Entrego es un referente turístico y deportivo tras completar su oferta de visitas con múltiples actividades

El pozo Sotón es una referencia para los visitantes que se acercan a las Cuencas. En tres años, según el último balance que ofreció la hullera pública, visitaron la mina más de 10.000 personas.

Pocos adultos de las Cuencas no recuerdan a su abuelo minero. Un hombre enjuto, casi siempre con boina, que contaba historias sobre una galería oscura. Una voz robada por el carbón que le ensuciaba los pulmones, unas manos agrietadas de tanto trabajar. Seguro que no podían imaginar aquellos abuelos mineros que, algún día,uno de esos pozos que arrancaban la vida se convertiría en un reclamo para los visitantes. Es lo que ha ocurrido con el Pozo Sotón, la primera explotación de Europa que permite un recorrido por sus entrañas. También es escenario para el rodaje de películas, circuito duro para “trail running”, lugar para encuentros gastronómicos, conciertos,una feria que está creciendo y, la última novedad, espacio para un torneo de ajedrez. El Sotón ha cambiado de tajo: de un pozo de carbón a una mina para el deporte y el turismo.

Luces, vagoneta… y acción. El Pozo Sotón consiguió la declaración como Bien de Interés Cultural hace ya un lustro, con María Teresa Mallada al frente de la hullera pública. Pronto llegó la primera idea innovadora: el Pozo Sotón, también el Monsacro (Morcín),se convirtieron en un escenario de cine para la producción internacional “La Mina”. Una historia de intriga que se tejió entre las galerías. Y no fue la única. También se rodaron en la explotación entreguina algunas escenas del filme “Enterrados”, del realizador mierense Luis Trapiello.

Participantes en la edición Zero de la Xtreme Trail del Pozo Sotón.

Los responsables de Hunosa vieron más allá de la cámara. Fijaron su objetivo en otras zonas industriales de Europa, como Alemania y Reino Unido,donde los recursos patrimoniales que quedan en desuso se convierten en escenarios inigualables para diversas actividades. Y así empezó todo: un concierto de jazz en la plaza del pozo, un “show cooking”que llenó de bombillas de colores los gastados maderos de la explotación. También visitas teatralizadas y campamentos para los más pequeños, además de un “scape room” (juego de lógica para escapar de una habitación) y un concurso de pintura. Un emocionante festival en memoria de los mineros fallecidos en el tajo, que en noviembre de 2017 llenó el pozo.

Hunosa reproduce en el Sotón el modelo de recuperación del patrimonio de otras zonas de Europa

Hace ya tres años, nació la Feria del Turismo Minero (Fetumi). En la última edición, celebrada el pasado mes de junio, llegó cargada de novedades.La más impactante: una carrera bajo tierra, a 600 metros de profundidad. “Correr en una mina es duro, como otro mundo”, avisaron los deportistas encargados de probar el recorrido (del equipo Valle de Turón Trail Running). Manuel Merillas, excampeón de España, y Marta Escudero vencieron en la edición Zero de la Xtreme Trail del Pozo Sotón de Hunosa. Una cita que nació con el firme objetivo de continuar.

Un momento del torneo de ajedrez que se celebró a 500 metros de profundidad

Mina para el turismo y el deporte, también para las sorpresas. La última, hasta el momento, fue la celebración de un torneo de ajedrez a 500 metros de profundidad. Reunió a seis maestros internacionales de este deporte: los cubanos Yasser Quesada, Lelys Standley y Yaniela Fargas; el argentino Marcelo Panelo, el rumano Marius Manolache y el asturiano Enrique Álvarez. Venció Yasser Quesada, con un “jaque al rey” que amortiguaron los cuadros de entibación.

Ya no hay duda. El Pozo Sotón es una referencia para los visitantes que se acercan a las Cuencas. En tres años, según el último balance que ofreció la hullera pública, visitaron la mina más de 10.000 personas. Procedían de treinta países. En “TripAdvisor”, conocida página web de valoraciones sobre recursos turísticos, tiene medio centenar de críticas. Cuarenta y cinco califican su visita de “excelente”, el resto de “muy buena”. Recoge comentarios como “sorprendente”, “una experiencia inolvidable” o “increíble”. Quién se lo iba a decir a esos abuelos que tenían la voz tan gastada de la mina.

Un participante en el concurso de pintura rápida