El cierre de Alcoa acentuará la dependencia exterior de la UE en aluminio

La UE, que fue autosuficiente hasta 1980, importa el 48% del metal que consume. Desde 2002 se cerró el 38% de las fundiciones primarias

El cierre de las factorías de aluminio que pretende acometer  la multinacional estadounidense Aluminium Company of_America (Alcoa) en Avilés y La Coruña acentuará la dependencia exterior de la Unión Europea (UE) para satisfacer su demanda de este metal.

Aunque la clausura de ambas plantas podría compensarse con el aumento de un volumen de producción análogo en las otras factorías del grupo en el continente (en un caso de deslocalización y concentración de producción) o mediante el incremento de la actividad por alguno de sus competidores para capturar la cuota de mercado a la que renuncie Alcoa, esto no es lo que ha estado ocurriendo en el último cuarto de siglo en la UE. Europa se ha vuelto cada vez más deficitaria y dependiente de las importaciones a medida que ha ido cerrando factorías.

En 1980, antes de la hiperglobalización y de las directrices liberalizadoras del denominado Consenso de Washington, la UE se autoabastecía prácticamente de aluminio básico, bien primario (obtenido a partir de la alúmina) o el producido por el procedimiento secundario (reciclaje y fundición de chatarra). Hoy la UE cubre sólo el 52% de sus necesidades con producción autóctona (el 16% lo hace con aluminio primario y el 36% con el reciclado) y satisface el 48% restante de la demanda interna con importaciones.

En términos absolutos Europa importa más de 6,53 millones de toneladas de lingotes de aluminio, once veces más que las compras que precisaba hacer en el exterior en 1980 (0,597 millones). Este vertiginoso incremento de la dependencia europea de los aprovisionamientos foráneos se produjo pese a que la obtención de aluminio mediante fundición de chatarra se multiplicó por cuatro en el periodo. Pero esto no fue suficiente para acompasar el aumento muy superior de la demanda, sobre todo cuando la producción de aluminio primario (el procedimiento único del que dispone la planta de La Coruña y el mayoritario y más relevante en la de Avilés) ha retrocedido en Europa el 21% desde 1980.

En términos absolutos Europa importa más de 6,53 millones de toneladas de lingotes de aluminio

El desplome de la fabricación europea es aún más dramática desde la crisis internacional de 2008: la producción por el método primario (que había aumentado en el periodo 1994-2008 y alcanzó los 4,26 millones antes de la recesión) se derrumbó desde entonces el 48,8% (hasta 2,18 millones), y la obtenida por la vía secundaria (mediante la fundición de chatarra), aunque se está recuperando desde 2012, aún es el 6,2% inferior a la de 2007. Por el contrario, las importaciones ya están el 18% por encima del anterior récord histórico de entradas de aluminio extraeuropeo, que se había alcanzado en 2007.

Esta tendencia declinante de la producción europea se ha producido fundamentalmente por el repliegue de la capacidad instalada en aluminio primario: desde 2002 han desaparecido 16 de las 26 fundiciones europeas que obtienen metal a partir de la alúmina, al tiempo que se evidencia una gradual concentración de este tipo de instalaciones en el norte del continente en detrimento de la franja meridional.

Este desmantelamiento fabril explica en gran parte la creciente dependencia europea del exterior. El otro factor del déficit productivo en la UE es la creciente demanda de aluminio (el segundo metal más utilizado en el planeta después del acero), una constante común tanto en países avanzados como emergentes por las cualidades intrínsecas del metal y sus múltiples y crecientes aplicaciones en sectores diversos. Pero la certeza del gran porvenir del aluminio y su demanda al alza no ha impedido la desaparición del 38,5% de las plantas fabriles primarias en la UE en apenas tres lustros, a las que se pretende sumar ahora las de Avilés y La Coruña, que producen en conjunto 180.000 toneladas.

Los hombres detrás de la barricada

De la que van al prado que es el vestíbulo de la fábrica de aluminio donde van a posar para LA NUEVA ESPAÑA explican quién es ese Tim Reyes rotulado con espray de color azul en el cartel que nombra la empresa que ha decidido echar a la calle a todos sus trabajadores: la multinacional norteamericana Alcoa.

“Es el presidente mundial de los negocios de aluminio”, dice Alberto Grijalbo, que lleva once años en la compañía que gobierna Reyes desde Pittsburgh, que es una ciudad americana que está a casi seis mil kilómetros de Avilés.

El nombre de Reyes se ha hecho imprescindible en la historia económica asturiana más inmediata: escribió la carta del 17 de octubre, ésa por la que la vida de los 317 empleados de la fábrica de San Balandrán quedó entre grietas e interrogantes.

Los líderes de los trabajadores de la aluminera son jóvenes, con alta experiencia en el sector y bregados en la lucha sindical desde las graves inundaciones de 2010

Reyes sobrepasa la media de edad de sus empleados:_tiene 51 años y un hijo. Los obreros que quiere echar a la calle son un poco más jóvenes que él, pero en el número de hijos andan por el estilo.

“Por fin vamos a saber cuántos años tienes”, bromean los compañeros de José Antonio Jaquete, el representante de mayor edad –más o menos como la de Reyes– en el comité de empresa. Por la Asociación Profesional de Cuadros (APC).

Casi todos están listos para salir en la foto. José Luis Joyanes, de CC OO, no. Se la perdió. Joyanes lo que no se pierde es ninguna acción sindical: fue uno de los que participaron en la última reunión con los diputados en el Congreso.

El comité de Alcoa es singular entre los de las grandes multinacionales de la comarca: la representatividad está tan repartida que hace años sus miembros decidieron rotar en los cargos nominativos de representación. “Por no perder la unidad de acción”, explica siempre José Manuel Gómez de la Uz, que hace algunas semanas ha vuelto a la presidencia. Es de CC OO. Daniel Cuartas, de UGT, es su vicepresidente. Las siglas importan menos cuando sobre todos pesa el manto del despido en masa.

Los trabajadores

Alberto Grijalbo
Alberto Grijalbo
Avilés, 1980. USO.
1
Antonio Alcaide
Antonio Alcaide
Sotronido, 1974 CC. OO.
2
Artemio Cuevas
Artemio Cuevas
Gijón, 1981. CC. OO.
3
Carlos Cuevas
Carlos Cuevas
Gozón, 1979. UGT
4
Daniel Cuartas
Daniel Cuartas
Avilés, 1977. UGT
5
David Gómez
David Gómez
Avilés, 1980. UGT
6
David Nido
David Nido
Avilés, 1979. USO
7
Diego Santamaría
Diego Santamaría
Avilés, 1979. USO
8
Francisco González
Francisco González
Avilés, 1978. CC. OO.
9
Joaquín Acevedo
Joaquín Acevedo
Avilés, 1979. CC. OO.
10
José Antonio Jaquete
José Antonio Jaquete
Navia, 1968. APC.
11
José Luis Nicolás
José Luis Nicolás
Gijón, 1972. APC
12
José Manuel G. de la Uz
José Manuel G. de la Uz
Cudillero, 1976. CC. OO.
13
Juan Carlos Martínez
Juan Carlos Martínez
Oviedo, 1978. UGT
14
Pedro Cuesta
Pedro Cuesta
Avilés, 1978. UGT
15
Sergio Sobrido
Sergio Sobrido
Avilés, 1978. USO
16

Tim Reyes encendió  la mecha de la lucha de los 17 hombres jóvenes, pero curtidos ya en mil batallas: desde que en en 2010 cayó la del pulpo sobre la fábrica y todo se anegó y hubo de negociar el primer expediente de regulación de empleo (ERE). Después, en 2014, vino el segundo. Ahora, en 2018, el tercero está encima de la mesa. Lo mandó poner Reyes a Rubén Bartolomé, que es el presidente de Alcoa en España.

La planta avilesina lleva la tira al 66 por ciento. “Pensábamos que iban a cerrar una serie, no la fábrica entera”, confiesan. Reyes tenía otros planes: una Navidad tétrica con la cartilla del paro como regalo de Reyes Magos.

“En unos días cumplo 18 años  en la empresa”, cuenta Joaquín Acevedo. Camina por el prado  donde clavaron las cruces del cementerio de Alcoa que no quieren que exista. Unos cuantos regresan a las almenas desde la batalla en las oficinas. Han sonado petardos. Los jefes de la planta no se manifiestan. La última vez fue cuando leyeron la carta de Reyes. Pero no cunde el desaliento: “De aquí no nos vamos”.

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