¿Qué perros son peligrosos en Asturias y por qué?

El control asturiano sobre los perros peligrosos no incluye al Dogos de Burdeos, la raza de los canes implicados en el ataque mortal de Madrid

La muerte de dos mujeres con las que se ensañaron sus propios perros en su casa de Madrid ha vuelto a poner el foco sobre este tipo de ataques que, aunque no son habituales, cuando se producen causan una gran alarma. Lo más llamativo de este caso, en el que han fallecido una madre de 57 años y su hija de 41, es que los canes eran Dogos de Burdeos, una raza que no está incluida en la lista de perros potencialmente peligrosos.

El Principado, que reguló estas cuestiones en una Ley de 2002, considera animales potencialmente peligrosos a aquellos que pertenezcan a especies o razas que tengan capacidad de causar la muerte o lesiones a personas o a otros animales. También se incluyen en esta categoría los animales con antecedentes de agresiones y los que han sido adiestrados en la defensa o el ataque, pero no hay una reglamentación autonómica específica en el caso de los perros. Algunos ayuntamientos, dentro de su autonomía local, han impulsado ordenanzas municipales específicas para regular peculiaridades propias.

La normativa española señala como especies caninas potencialmente peligrosas el pitbull, el staffordshire, el rottweiler, el american staffordshire, el dogo argentino, el fila brasileiro, el tosa intu y el akita inu. El Rea Decreto incluye también en esa lista a los canes que reúnan “todas o la mayoría” de las características siguientes:

  • Fuerte musculatura, aspecto poderoso, robusto, configuración atlética, agilidad, vigor y resistencia. Marcado carácter y gran valor.
  • Pelo corto.
  • Perímetro torácico comprendido entre 60 y 80 centímetros, altura a la cruz entre 50 y 70 centímetros y peso superior a 20 Kg.
  • Cabeza voluminosa, cuboide, robusta, con cráneo ancho y grande y mejillas musculosas y abombadas.
  • Mandíbulas grandes y fuertes, boca robusta, ancha y profunda.
  • Cuello ancho, musculoso y corto.
  • Pecho macizo, ancho, grande, profundo, costillas arqueadas y lomo musculoso y corto.
  • Extremidades anteriores paralelas, rectas y robustas y extremidades posteriores muy musculosas, con patas relativamente largas formando un ángulo moderado.

La legislación también establece una serie de requisitos para poder tener este tipo de perros como ser mayor de edad, no haber sido condenado por delitos de homicidio o tortura, contra la libertad sexual y la salud pública, tener certificado de aptitud psicológica y física, tener un seguro de responsabilidad civil, no haber sido sancionado por infracciones graves, tener una identificación del animal y su correspondiente cartilla sanitaria, la vacuna antirrábica y un certificado veterinario de esterilización del animal para los ejemplares machos y hembras de perros de ataque.

Cada año hay más perros de raza peligrosa en el Principado

M. G. Salas / A. P. Gión

En Gijón, los perros de raza peligrosa han aumentado casi un 30% en los últimos cinco años. La ciudad ya tiene más perros potencialmente peligrosos, un total de 1.223, que habitantes en Castiello de Bernueces. Así se desprende del censo del Ayuntamiento. Si en 2013 había registrados 860 canes de las razas pitbull, rottweiler o staffordshire, y en 2014 unos 941, ahora la cifra ya supera el millar. La raza más numerosa en el concejo es con diferencia el Pitbull, con 493 ejemplares, y el barrio más “poblado”, El Llano, con 190 canes que necesitan una licencia especial para poder manejarlos.

Avilés también experimenta un notable aumento de perros peligrosos.  En el municipio hay censados 291 canes con esta calificación, según los datos del Registro de Identificación de Animales del Principado de Asturias (RIAPA). La Policía Local lleva tramitadas en el último año y medio un centenar de denuncias por infracciones relacionadas con la tenencia de estos animales, incumplimientos que llevan acarreadas sanciones de entre 601 y 3.005 euros.

Los preferidos por los avilesinos son los pit bull terrier (hay censados 134). Le siguen en número los american staffordshire terrier (64) y los rottweiler (35), así como los cruces american staffordshire bull terrier (29) y american bully (21). Completan el censo cuatro dogos argentinos, dos staffordshire bull terrier y dos fila brasileiro. En Avilés, no hay censado ningún tosa inu ni akita inu, también considerados potencialmente peligrosos.

Los avisos de un perro antes de atacar: aparta la mirada y se relame

M. G. S.

Antes de morder, el perro avisa. Estas son las señales: apartan la mirada, ladean la cabeza, se lamen el morro, se levantan, mueven bruscamente la cabeza si intentan acariciarles y gruñen. El educador canino José Luis Garnacho explica a LA NUEVA ESPAÑA las señales para evitar un ataque. “Ante todo hay que ser prudentes. Esto es lo mismo que si vemos a un señor sentado en un banco leyendo el periódico y, sin conocerlo de nada, lo miramos, nos acercamos a él, nos sentamos a su lado, lo seguimos mirando… Al final nos dirá: ‘Oiga, ¿quiere dejarme usted en paz?'”.

Las señales que indican que un perro va a atacar son las mismas en todos los canes, pero en los potencialmente peligrosos se multiplican. Además, advierte que el movimiento del rabo de un perro no siempre es positivo. “Puede tener máxima intención de morder y estar moviendo el rabo como una moto. Es una señal de excitación y, dependiendo del contexto, puede significar amistad o agresión”, explica.

El educador canino señala las claves para la correcta educación del perro: tener paciencia, empatizar con el animal, cometer pocos errores y huir de la violencia. “No puede ser que un cachorro se sitúe debajo de la mesa, y uno esté dándole trozos de pan y el otro riñéndole por estar ahí. ¿Con qué opinión me quedo?, se preguntará el perro. Y obviamente siempre va a tirar por la comida. Es muy importante que los miembros de una misma familia se pongan de acuerdo. Y no es no; el perro no es tonto, no se da contra una pared”, indica. El experto aclara no obstante que no es lo mismo actuar con cachorros que con adultos, que con perros adoptados, que pueden tener vicios. En este último caso, “hay que hacer un esfuerzo mayor”.

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