Leonor: se presenta la Princesa más real

La heredera de la Corona simboliza siglos de realeza y es la primera de la historia nacida con genes asturianos que la vinculan aún más a la tierra que da nombre a su título

Leonor estará acompañada por sus padres y por su inseparable hermana, la Infanta Sofía

Segura, de carácter fuerte -dicen que parecido al de su madre, la Reina Letizia-, plenamente consciente del papel que le ha reservado la historia, curiosa y risueña. Ése podría ser el breve retrato de Leonor de Borbón (Madrid, 31 de octubre de 2005), nacida Infanta de España, Princesa de Asturias y oficialmente heredera de la Corona española desde junio de 2014, que realizará su primera visita oficial a la región el próximo día 8 de septiembre, Día del Principado y fiesta de Nuestra Señora de Covadonga.

Es una niña de 12 años que por mucho que quiera parecerlo nunca será una más. En el real sitio de Covadonga todas las miradas estarán puestas en ella. Será una prueba importante para la primogénita de los Reyes, que de pequeña adoraba ver dibujos de Bob Esponja y ya un poco mayor empezó a hacer ballet, a estudiar mandarín, disfruta montando a caballo en las instalaciones de Zarzuela y es una amante del esquí, como su padre.

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Leonor estará acompañada por sus padres y por su inseparable hermana, la Infanta Sofía, con la que comparte la complicidad de silencios, sonrisas y enfados que sólo tienen dos hermanas de similar edad que se crían juntas. La diferencia es que las hijas de los Reyes lo hacen en un palacio, protegidas por una madre empeñada en que las niñas sean seres humanos “normales”, conscientes de sus privilegios, pero también de sus obligaciones. Para Leonor la visita a la montaña de Covadonga será inolvidable, el día en que se sentirá por primera vez absoluta protagonista del día, depositaria de una historia secular que comenzó a la sombra del monte Auseva y fue posteriormente acrecentada por muchos de sus antepasados.

Para Leonor la visita a la montaña de Covadonga será inolvidable, el día en que se sentirá por primera vez absoluta protagonista del día, depositaria de una historia secular que comenzó a la sombra del monte Auseva

Alfonso XIII, el duque de Montpensier, su padre, Felipe VI, y seguro que también su abuelo Juan Carlos I pasarán por la retina de la niña, ya preadolescente y que además -ahí sí que la historia nos presenta un hito- lleva en el código genético identidad asturiana por línea materna y es la primera heredera al trono español con esa peculiaridad. Es probable que esa mitad suya e irrenunciable la haga mirar con cariño hacia Sardéu y Oviedo y la haga pensar en su bisabuela Menchu Álvarez del Valle, la matriarca que inculcó en su madre el amor por el periodismo. Historias muy variadas convergen en esta Princesa rubia y de ojos azules que pasa en la actualidad su primer verano fuera de España, en un campamento en Estados Unidos. El objetivo es perfeccionar el inglés, pero también forjar un espíritu recio y disciplinado, a prueba de “nuevos tiempos”. Y es que Leonor de Borbón simboliza un futuro, siempre incierto, marcado por cambios y novedades. Vive en un palacio, pero no en una burbuja. Habrá quien no le haga el “plongeon” al pasar, otros criticarán su papel. Ser princesa en el siglo XXI significa ponerse a prueba a diario. Leonor no podrá dejarse llevar por la pasividad o la complacencia. Y eso ya lo sabe

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