Las luces amigas que alumbran el Cantábrico

Los ocho faros dependientes de la Autoridad Portuaria de Avilés, vistos por la cámara del fotógrafo Félix González

Los centinelas de la costa asturiana tienen su propio libro, y desde este viernes (al menos los que se levantan entre el cabo Peñas y la ría del Eo), también una exposición que se puede visitar gratuitamente en el edificio de la Antigua Pescadería de Avilés. El fotógrafo avilesino Félix González Muñiz es el autor de las imágenes que ilustran el libro dedicado a los dieciséis faros de Asturias, una obra en la que lleva trabajando año y medio y qué el mismo ha editado a todo color. Seguidor de la obra de Philip Plisson y Jean Guichard, el avilesino se lanzó a fotografiar las construcciones costeras desde los cuatro puntos cardinales, desde tierra y desde el mar. Lo del aire, lo deja para próximos trabajos: “El uso de drones lo veo más apropiado para vídeo que para fotografía, aunque no descarto utilizarlos en próximos trabajos”, comenta.

Las primeras instantáneas de “Faros de Asturias” las realizó en los primeros meses de 2016. “La mayoría las hice en invierno y primavera en busca de una luz más tormentosa, de borrascas. La luz es fundamental si haces fotografía de paisaje”, subraya. Tapia, Ortiguera, Luarca, Busto, Vidio, Cudillero, San Esteban de Pravia, Avilés, Peñas, Candás, Cabo Torres, Tazones, Lastres, Ribadesella, Llanes y San Emeterio, los dieciséis faros asturianos, lucen a todo color en las páginas de este libro.

El fotógrafo se queda con las emblemáticas construcciones de Avilés y Peñas por su belleza: “Peñas es el faro más importante de Asturias, el más antiguo, el estandarte y el entorno es espectacular, un espacio protegido. Es majestuoso y su luz alcanza en el mar casi setenta kilómetros”. El de Ribadesella, al contrario, es “el menos agradecido” desde el punto de vista artístico. “Algunos faros son más difíciles de fotografiar por su ubicación. En Ribadesella tuve que pedir permiso a la Autoridad Portuaria de Gijón para poder acceder al recinto porque si no era imposible poder fotografiar el faro. En el caso del de San Emeterio tuve que hacer las fotos desde el mar y desde el pueblo de Pimiango. Es un faro inaccesible”, prosigue.

La luz que emiten estas construcciones que jalonan la costa es la señal marítima más antigua y aún hoy sirve de referencia a pescadores y navegantes pese a los avances tecnológicos. “Los faros no van a desaparecer, van a seguir en uso pese a los sistemas de navegación actuales. Cuando llegas a la costa quieres certificar que lo que marcan los aparatos es real y eso solo te lo da el destello del faro”, destaca este avilesino especializado en náutica, fotógrafo del Real Club Astur de Regatas de Gijón y que ha cubierto las principales competiciones de vela del país.

Tras las postales de “Faros de Asturias” hay muchas horas de trabajo y paseos en balde. “En algunos casos tuve que ir varias veces al mismo faro. Antes miraba el parte meteorológico, porque buscaba días inestables, con lluvia, viento, nubes y claros. Pero a veces se cerraba el día de lluvia y no podía hacer nada”, explica. “Faros de Asturias-Casas de Luz” toma el relevo a “Asturias Costa Atlántica”, la publicación en la que Félix González realizó un recorrido en imágenes en blanco y negro por la costa asturiana.

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