Comer es toda una experiencia

Al hilo de las preferencias culinarias de los viajeros, una serie de asturianos recuerda sus mejores y peores momentos gastronómicos

La palabra viajar se asocia generalmente con descubrir, experimentar, conocer algo distinto a lo habitual y probarlo. La comida, por ser uno de los actos que más se repiten a lo largo de la vida, se brinda con más facilidad que cualquier otra cosa a la exploración. “Lonely Planet”, una de las publicaciones de viajes más distinguidas que existen, ha publicado su decálogo de las mejores experiencias gastronómicas del mundo, en el que los pintxos donostiarras ocupan el primer lugar. Se trata -desde la txalupa de setas, la gavilla, la gilda, la tortilla de patata o la gamba a la gabardina- probablemente del mejor concepto de tapa que se conoce del planeta.

"Lonely Planet" elige como primera experiencia gastronómica el pintxo donostiarra en el concepto que mejor define el tapeo español

El segundo lugar es para uno de los grandes currys de la Creación, el laksa originario de Kuala Lumpur, Malasia, una sopa con leche de coco que lleva pedazos de tofu, trozos de pescado, gambas y berberechos. El tercer puesto ha recaído en el sushi que se hace en Tokio. El cuarto es para el brisket texano, ese homenaje al asado o al hervido de res, para el que se utiliza un corte superficial de carne del pecho de la vaca. El quinto es para el som tum, la ensalada contundente más popular de Bangkok. Lleva gambas, papaya, chiles verdes y rojos, y tomate, y es una ingeniosa y refrescante combinación de picante, que acompaña frecuentemente al pollo asado. En sexto lugar aparece el smørrebrød que los daneses convierten en una fiesta habitual en reuniones y comen durante los desayunos o en la hora del lunch. Consiste en rebanadas de pan negro de centeno untadas de mantequilla, con todo lo que uno se puede imaginar encima: arenques, cangrejo, hígado, salchichas, quesos…

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La séptima gran experiencia gastronómica es para el cangrejo de río más famoso del mundo: el crayfish de Kaikoura, en Nueva Zelanda. La octava posición la ocupa un aparentemente sencillo plato coreano -el bibimbap se llama- que lleva arroz, huevo, carne y verduras. No parece la gran maravilla pero es muy popular. La novena, ay, es para la mejor representación de la pizza verace de Nápoles, la famosa Margarita. Uno de los mejores ejemplos de sabiduría culinaria que se han producido en esta vida. Y el décimo puesto lo ocupa otro clásico de la cocina asiática, que al hilo de la moda se impone desde hace tiempo también entre los apetitos occidentales. Se trata del vaporoso dim sum de Hong Kong.

Pero se da la circunstancia de que con todas estas grandes experiencias gastronómicas mundiales, incluso con el sagrado cangrejo o langosta dulce neozelandesa, cualquiera podría tener una no tan buena experiencia personal. Donde hacen un pintxo bueno, también se puede comer uno espantoso. Con el hervido texano, pasa de todo. Y hasta en Tokio preparan sushis incomestibles. Una pizza Margarita lo puede dejar a uno sin comer, incluso en la propia Nápoles. La escenificación de la gran experiencia gastronómica por parte de “Lonely Planet” encaja, sin embargo y sin entrar en grandes detalles, en un canon viajero de apetencias universales generalizadas.

La comida tiene un enorme poder evocador. Asociarla a un buen o mal momento no resulta excesivamente complicado por mucho que comer sea uno de los actos que más se repiten a lo largo de la vida. Por ese motivo a las preguntas de cuál es la mejor experiencia gastronómica y la peor que recuerdan han respondido dieciséis asturianos, cocineros, gastrónomos y otros más que también disfrutan con la comida.

La comida tiene un gran poder evocador, asociarla a un buen o mal momento no resulta excesivamente complicado

Naturalmente no hay una única gran experiencia inolvidable y mucho menos una mala. Por tanto los consultados que opinan en la página siguiente de este suplemento de LA VIDA BUENA han tenido que someterse a una elección demasiado restrictiva del placer o del padecimiento. Marcos Morán, por ejemplo, recordaba, además de Mugaritz, como instantes perdurables gastronómicos la ultima quincena de enero de 2008 que pasó en Tokio, o los chiles en nogada del restaurante Nico’s del chef Gerardo Vázquez, de Ciudad de México. Ángela Butcher, a su vez, se acordaba de los menús de cada temporada de Marcos en Casa Gerardo, el restaurante de Prendes (Carreño). En fin.

LAS PREGUNTAS

1 ¿Cuál ha sido su mejor experiencia gastronómica?

2 ¿La peor que recuerda?

Edu Galán
Edu Galán
Escritor y humorista
Marcos Morán
Marcos Morán
Cocinero
Francis Vega
Francis Vega
Nefrólogo, gastrónomo
Ramón Rodríguez
Ramón Rodríguez
Pintor
Samuel Trabanco
Samuel Trabanco
Lagarero
Abel Álvarez
Abel Álvarez
Cocinero
Eduardo Méndez Riestra
Eduardo Méndez Riestra
Escritor, gastrónomo
Carmen Martínez
Carmen Martínez
Investigadora del CSIC
Luis Alberto Martínez
Luis Alberto Martínez
Cocinero
Dora Ferrero
Dora Ferrero
Pintora
Nacho Manzano
Nacho Manzano
Cocinero
Nicolás Marcos
Nicolás Marcos
Viticultor
Abel Terente
Abel Terente
Hostelero
Ángela Butcher
Ángela Butcher
Asesora de comunicación
Jordán Cortés
Jordán Cortés
Sumiller
Juan Luis Lobato
Juan Luis Lobato
Cocinero

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